Encuentro con Rama

Lecturas en los tiempos del coronavirus

Leí Encuentro con Rama, de Arthur C. Clarke, gracias a Los Morlocks: no a los Morlocks de H.G. Wells ni a los Morlocks de Marvel Comics, sino a
¡¡¡¡LOS MORLOCKS!!!! Reseñas e ilustraciones sobre subcultura y cómics
Leí su reseña y decidí que tenía que leer el libro, que éste era uno de esos clásicos de la ciencia ficción con los que iba a disfrutar enormemente.
Y así fue.
Con todo el encanto, los defectos y los prejuicios de la época en que se escribió, es un libro para amantes del género. Y dentro de este, se puede decir que pertenece al subgénero de “descubrimiento de mundos”.
Porque Rama es un mundo cerrado y el peso de la novela recae en la exploración de ese mundo, exploración que el lector comparte con los personajes.
Maravilloso.
La reseña de Carles Llonch Molina en Los Morlocks podéis leerla en el enlace de arriba, al principio de la página.
Voy a destacar dos conceptos de la misma:
Ciencia ficción dura y voluntad pedagógica.
La primera es la especialidad de Arthur C. Clarke. Era un científico. La segunda fue, según nos dice Carles Llonch, el motivo de que Clarke se metiera a escritor de novelas. Además, digo yo, esa intención de enseñar, puesta en práctica dentro del argumento, es un ingrediente imprescindible en las obras de ciencia ficción de este tipo (o en los tecno-thrillers). Una parte de los descubrimientos que el lector debe hacer están ahí, y son la base para que pueda descubrir y entender el resto del panorama que el autor le va presentando.
Adentrarse en un mundo desconocido muy especial, un mundo cerrado y enigmático, ir descubriendo sus extrañas leyes o contemplando sus enigmas irresolubles: eso es Cita con Rama.
El autor no tiene tiempo de dedicarse a personajes muy complejos que evolucionan, aunque los traza bastante bien dentro de las necesidades de la obra. Tampoco se entretiene en desarrollar conflictos entre ellos, y gracias a Dios o a la Fuerza no suple estos conflictos con la presencia de un malo malísimo que, dominado por los celos, el afán de venganza o de poder, la mezquindad, el egoísmo y otras pulsiones similares, se dedique a minar la misión desde dentro, traicionar y engañar bajo la capa de la más convincente hipocresía y esas cosas. No hay tiempo para tonterías. Y el objetivo principal de la novela está claro.
Así que el placer, la emoción del descubrimiento, del hallazgo, del conocimiento, del territorio virgen que se recorre por vez primera, es todo (o casi todo) lo que nos ofrece. ¡Ni más ni menos!
Ni siquiera se detuvo el autor a solventar el problema de los microrganismos que pudieran haber enfermado al equipo de exploración, odescribir las precauciones que éste debería haber tomado para evitar la contaminación del mundo extraño en el que se adentran.
Hay apenas en el libro un par de menciones a posibles micorganismos y a un sistema de defensa contra posibles contaminaciones… Por parte del mundo que visitan, no por parte del equipo de exploración ni de su nave.
Hoy nos parece raro ¿verdad?

Portada virtual de la edición electrónica en la que leí el libro (en inglés).

Published by Mary Wolfhouse

Writer and freelance journalist. Mary Wolfhouse is a pen name and also an Internet avatar.

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